martes, 24 de marzo de 2020


Como estos días de aislamiento dan  para mucho , incluso para pensar, he recordado algunas cosas que en su día me dejaron una marca que no se borra. 
Ahora con el temible virus que nos amenaza nos adentramos ,gracias a la tv., en esas residencias de ancianos donde profesionales capacitados y con todo el amor del mundo son incapaces de soportar el ritmo de trabajo que circunstancias como esta requiere y así , desgraciadamente, han aparecido ancianos muertos y solos en la propia habitación. 
 Ya nos han aclarado que esperando la retirada del cadaver por la funeraria avisada.  Estoy seguro que no ha habido neglicencias sanitarias , que se ha cuidado al enfermo hasta última hora. 
 Solo hago una pregunta ¿avisaron a la familia del fallecimiento? Si me responden no , yo acuso . Si me dicen que llamaron a su hijo,hija .. , que no vinieron , yo, castigo .  Y no vale la excusa de un posible contagio , porque la asistencia , compañía y despedida a una madre es inexcusable. Y cuento esto porque pocos días atrás hablé con mi amiga X, que no iria al hospital por temor a un contagio. A veces conviene desahogarse y le dije:  escoge , si no hay otra cosa compra un traje de apicultor con su máscara enrejada o como somos de mar ve a Godofredo y vístete de buzo , pero vete canalluca.  J.L.Q.